4/09/2018, 14:16
El paisaje pasaba a toda velocidad a su alrededor. Podía sentir la hierba bajo sus patas, el viento en su rostro... ¡Al fin iba a ser libre!
Pero entonces los vio. Habían aparecido uno a cada lado. No les prestó demasiada atención, simplemente aceleró el paso. Ella era mucho más rápida que ellos y lo sabía, no tardaría en volver a darles esquinazo. Pero subestimarlos fue un grave error. Un gravísimo error. Algo cayó frente a ella, y un violento destello de luz la cegó momentáneamente, haciéndola trastabillar con un bramido de rabia contenida. Y ni siquiera tuvo tiempo de recuperarse, algo terriblemente pesado cayó sobre ella, aplastándola contra el suelo. Intentó revolverse, pero todo fue inútil. Apenas podía moverse. Apenas podía respirar...
—¡DARUU-SAN! —chilló la voz de la chica que había aparecido con ellos allí desde su espalda—. ¡NO SÉ DÓNDE ESTÁ SU SELLO!
El Gobi se revolvió con renovada fiereza al escucharlo. Un nuevo bramido que reverberó por la planicie que dejó de ser silenciosa. Pero de poco le servía. Seguía apresada y cegada. No pensaba permitirlo. ¡No iban a retenerla de nuevo! Porque ella era...
Vapor.
Un brazo de chakra surgió desde su espalda y se agitó violentamente en el aire, buscando barrer con él a la kunoichi o a cualquiera de los otros dos insectos. Sin embargo, en aquella posición y con los efectos de la bomba de luz aún en sus retinas, aquel movimiento era como si estuviera intentando atrapar moscas al vuelo con los ojos cerrados. Se sacudía, se retorcía, ondeaba de aquí para allá en movimientos erráticos... pero terriblemente violentos.
Pero entonces los vio. Habían aparecido uno a cada lado. No les prestó demasiada atención, simplemente aceleró el paso. Ella era mucho más rápida que ellos y lo sabía, no tardaría en volver a darles esquinazo. Pero subestimarlos fue un grave error. Un gravísimo error. Algo cayó frente a ella, y un violento destello de luz la cegó momentáneamente, haciéndola trastabillar con un bramido de rabia contenida. Y ni siquiera tuvo tiempo de recuperarse, algo terriblemente pesado cayó sobre ella, aplastándola contra el suelo. Intentó revolverse, pero todo fue inútil. Apenas podía moverse. Apenas podía respirar...
—¡DARUU-SAN! —chilló la voz de la chica que había aparecido con ellos allí desde su espalda—. ¡NO SÉ DÓNDE ESTÁ SU SELLO!
El Gobi se revolvió con renovada fiereza al escucharlo. Un nuevo bramido que reverberó por la planicie que dejó de ser silenciosa. Pero de poco le servía. Seguía apresada y cegada. No pensaba permitirlo. ¡No iban a retenerla de nuevo! Porque ella era...
Vapor.
Un brazo de chakra surgió desde su espalda y se agitó violentamente en el aire, buscando barrer con él a la kunoichi o a cualquiera de los otros dos insectos. Sin embargo, en aquella posición y con los efectos de la bomba de luz aún en sus retinas, aquel movimiento era como si estuviera intentando atrapar moscas al vuelo con los ojos cerrados. Se sacudía, se retorcía, ondeaba de aquí para allá en movimientos erráticos... pero terriblemente violentos.