5/09/2018, 17:40
Había escuchado a Akame y tenía razón en gran parte de lo que decía, también erraba en otras partes. Sin embargo, no había juzgado del todo mal la situación viendo la actitud de Amedama Daruu. No cabía duda de que para los shinobis de Amegakure la posibilidad de que Uzushiogakure raptara a su jinchuriki no solo era una posibilidad, casi lo daban por hecho ya de antemano.
Aún así, la parte interesante vino de la mano del genin extranjero, que, de repente, parecía mucho más educado. Habiendo escuchado a ambos, tenía una idea bastante clara de qué había pasado.
— Entonces, si no lo he entendido mal, tu forma de estar agradecido es soltar todo tipo de improperios, ya no solo al Jounin que ha impedido que tu compañera destrozase una villa y a las inocentes personas que la habitan, en su mayoría civiles, sino a la Genin que la ha salvado.
»Puede que Akame se haya precipitado al trataros como enemigos, aunque tú acabas de decirme que habías dado el pacto por terminado, pero coincidirás conmigo que Ayame está mejor atendida en un hospital que en un barco. En una situación normal, estaría regañando a Akame hasta quedarme sin saliva por haber actuado así, con el pacto aún vigente.
»Pero eres muy listo, Amedama Daruu. La representante de Yui, Shanise, ha dado por acabado el pacto de malas maneras, ha intentado matar a uno de los participantes de Uzushiogakure y cuando la he detenido me ha escupido en la cara.
»En una situación normal, estarías en la sala de espera recibiendo noticias del estado de Ayame, si ahora sigues esposado frente a mi y a Akame en un despacho es, precisamente, porque esto ya no es una situación normal, y no es por mi, ni por Akame. Es por Shanise y la maldita idea que tenéis en Amegakure de que os apuñalan por la espalda a todas horas.
Se tomó un momento de descanso para recuperar el aliento y mirar a ambos muchachos con el semblante de piedra.
— Ahora bien, Daruu. En Uzushiogakure no hacemos las cosas así, somos los primeros que queremos evitar la guerra. Haremos honor a un pacto que hemos respetado durante generaciones. Honraremos la paz que nos dieron nuestros ancestros. Pero lo haremos bajo mis condiciones.
»Primero, tú te vas a disculpar ahora mismo con Akame y, posteriormente, con Uzumaki Eri. Después, iras a tu barco a buscar a Shanise y le dirás que estamos cuidando de Aotsuki Ayame y que tengo dos condiciones para que os la llevéis: Uno, Shanise se disculpará públicamente y dará su palabra de que se cumplirá el pacto, como siempre se ha hecho, y dos, un shinobi médico de cada villa asegurará que Aotsuki Ayame puede realizar el viaje sin peligro alguno.
»O aceptas u os matamos a los dos y aquí no ha pasado nada.
Aún así, la parte interesante vino de la mano del genin extranjero, que, de repente, parecía mucho más educado. Habiendo escuchado a ambos, tenía una idea bastante clara de qué había pasado.
— Entonces, si no lo he entendido mal, tu forma de estar agradecido es soltar todo tipo de improperios, ya no solo al Jounin que ha impedido que tu compañera destrozase una villa y a las inocentes personas que la habitan, en su mayoría civiles, sino a la Genin que la ha salvado.
»Puede que Akame se haya precipitado al trataros como enemigos, aunque tú acabas de decirme que habías dado el pacto por terminado, pero coincidirás conmigo que Ayame está mejor atendida en un hospital que en un barco. En una situación normal, estaría regañando a Akame hasta quedarme sin saliva por haber actuado así, con el pacto aún vigente.
»Pero eres muy listo, Amedama Daruu. La representante de Yui, Shanise, ha dado por acabado el pacto de malas maneras, ha intentado matar a uno de los participantes de Uzushiogakure y cuando la he detenido me ha escupido en la cara.
»En una situación normal, estarías en la sala de espera recibiendo noticias del estado de Ayame, si ahora sigues esposado frente a mi y a Akame en un despacho es, precisamente, porque esto ya no es una situación normal, y no es por mi, ni por Akame. Es por Shanise y la maldita idea que tenéis en Amegakure de que os apuñalan por la espalda a todas horas.
Se tomó un momento de descanso para recuperar el aliento y mirar a ambos muchachos con el semblante de piedra.
— Ahora bien, Daruu. En Uzushiogakure no hacemos las cosas así, somos los primeros que queremos evitar la guerra. Haremos honor a un pacto que hemos respetado durante generaciones. Honraremos la paz que nos dieron nuestros ancestros. Pero lo haremos bajo mis condiciones.
»Primero, tú te vas a disculpar ahora mismo con Akame y, posteriormente, con Uzumaki Eri. Después, iras a tu barco a buscar a Shanise y le dirás que estamos cuidando de Aotsuki Ayame y que tengo dos condiciones para que os la llevéis: Uno, Shanise se disculpará públicamente y dará su palabra de que se cumplirá el pacto, como siempre se ha hecho, y dos, un shinobi médico de cada villa asegurará que Aotsuki Ayame puede realizar el viaje sin peligro alguno.
»O aceptas u os matamos a los dos y aquí no ha pasado nada.