5/09/2018, 23:32
La recepcionista se quedó pálida al ver entrar a Shanise por la puerta como si tal cosa, aunque reaccionó un poco mejor cuando empezó a hablarle como si no fuera el fin del mundo ahí fuera.
— Em... Aotsuki Ayame no tiene habitación todavía, está... está en Cuidados intensivos todavía... De todas formas, Hanabi-sama estaba por aquí todavía y...
La joven no estaba acostumbrada a tanta presión, seguramente habían tenido que dejar a la nueva en recepción para tener más manos en donde se necesitaran. Por suerte para todos, Hanabi dobló la esquina antes de que la chica repitiese por cuarta vez "todavía".
— Hombre, benditos sean los ojos. — saludó al ver a Shanise en el mostrador de recepción. — ¡Necesito una camilla aquí, urgentemente! ¡Ha recibido una puñalada trapera! Creo que hacemos colección ahora.
Rápidamente, la que estaba en recepción se levantó yendo a auxiliar al herido junto a dos enfermeros que trajeron la camilla ipsofacto. Hanabi aprovechó para meter una mano en el portaobjetos de Akame y coger la llave de las esposas, mientras con la otra sujetaba al cuerpo inerte de Daruu para que no se cayese.
Con un par de movimientos, sacó las esposas del amejin y las puso encima de un agotado Akame. Tenía el vientre y las piernas cubiertas de sangre de la herida que había recibido. Aunque había un goteo insistente cayendo de la nariz de Daruu. Sin duda, un buen espectáculo. Dejó el cuerpo encima del mostrador de recepción y encaró a Shanise.
— Te he oído desde el pasillo. Aquí tienes a Amedama Daruu, ¿alguna exigencia más después de haber arriesgado a toda mi villa para salvarle el culo a vuestra jinchuriki, Kage Bunshin de Shanise?
Si algo habían conseguido aquel día, algo memorable, era acabar con la paciencia de un Uzukage. Solo quedaban Shanise y Hanabi en recepción, seguramente porque nadie se atrevía a volver a adentrarse en esa sala sabiendo como estaba la situación.
— Em... Aotsuki Ayame no tiene habitación todavía, está... está en Cuidados intensivos todavía... De todas formas, Hanabi-sama estaba por aquí todavía y...
La joven no estaba acostumbrada a tanta presión, seguramente habían tenido que dejar a la nueva en recepción para tener más manos en donde se necesitaran. Por suerte para todos, Hanabi dobló la esquina antes de que la chica repitiese por cuarta vez "todavía".
— Hombre, benditos sean los ojos. — saludó al ver a Shanise en el mostrador de recepción. — ¡Necesito una camilla aquí, urgentemente! ¡Ha recibido una puñalada trapera! Creo que hacemos colección ahora.
Rápidamente, la que estaba en recepción se levantó yendo a auxiliar al herido junto a dos enfermeros que trajeron la camilla ipsofacto. Hanabi aprovechó para meter una mano en el portaobjetos de Akame y coger la llave de las esposas, mientras con la otra sujetaba al cuerpo inerte de Daruu para que no se cayese.
Con un par de movimientos, sacó las esposas del amejin y las puso encima de un agotado Akame. Tenía el vientre y las piernas cubiertas de sangre de la herida que había recibido. Aunque había un goteo insistente cayendo de la nariz de Daruu. Sin duda, un buen espectáculo. Dejó el cuerpo encima del mostrador de recepción y encaró a Shanise.
— Te he oído desde el pasillo. Aquí tienes a Amedama Daruu, ¿alguna exigencia más después de haber arriesgado a toda mi villa para salvarle el culo a vuestra jinchuriki, Kage Bunshin de Shanise?
Si algo habían conseguido aquel día, algo memorable, era acabar con la paciencia de un Uzukage. Solo quedaban Shanise y Hanabi en recepción, seguramente porque nadie se atrevía a volver a adentrarse en esa sala sabiendo como estaba la situación.