5/09/2018, 23:59
(Última modificación: 6/09/2018, 00:05 por Inuzuka Etsu. Editado 1 vez en total.
Razón: Ésto Yotas... e_e
)
Etsu no entendí muy bien el porqué de todo, pero poco a poco fue aclarándose la cosa. Al menos en parte. Habían ido allí tan solo para asegurarse de que un par de shinobis estaban seguros, o para entrar al edificio y asegurarse de que estaban bien... o algo parecido. Según había podido entender, toda ésta trifulca no había significado la ruptura de la tregua, no estaban en mitad de una guerra, y no habían ido allí al hospital para golpear donde más duele.
Etsu se llevó la mano al mentón, dubitativo. Ahora tenían a un tipo en medio, indispuesto a dejarles entrar. Pero tenían que entrar, ¿no? Miró a su hermano, que tenía su misma apariencia, y volvió la mirada hacia el supuesto Inuzuka. Lo tenía claro, patada al mentón y punto. O se apartaba, o le apartaba.
Sin embargo, fue quizás mas lento en actos que en pensamientos. Para cuando lo tuvo claro, y comenzó a moverse poco a poco —aprovechando su gran cualidad para pasar desapercibido— todo su plan se fue al traste. Aparecieron la representante de Ame, y el representante de su propia aldea, Yubiwa. Anunciaron que iban a entrar al hospital, y sin mas proceder, la mujer de Amegakure lo hizo. Sin mas, como quien pasea por su casa. El genin de Uzu ni se atrevió a intentar detenerla, obvio. Tras los de Kusa, apareció Datsue, quien sentenció su aparición preguntando al otro si estaba bien. Etsu chasqueó la lengua, aún enfadado con Datsue.
«Maldito Uchiha...»
Cerró los puños, y su mirada descaradamente mostraba sus sentimientos hacia él. Sin embargo, Yubiwa había aclarado que la misión del equipo improvisado de genins de Kusa había cumplido ya con su función. Todo acababa allí para ellos...
¿O no?
Etsu dejó escapar un suspiro, e intentó tranquilizarse. Pero el llamado Nabi no pudo callar su boquita, no. Tuvo que hacer un inngenioso comentario sobre las pobladas cejas de Yubiwa, delante suya y de sus genin. El Inuzuka miró al otro Inuzuka, obviamente enfadado.
—Controla tus modales, burdo intento de Inuzuka —advirtió al chico.
Pero para su sorpresa, no fue el único que tuvo malos modales, no señor. Uno de sus propios compañeros —una maldita araña— sobre la cabeza de uno de éstos, para ser mas concreto. Tuvo la misma insolencia que el de Uzu, ni mas ni menos. Era absurdo, y aunque el chico se disculpó, seguía siendo absurdo...
¿Quién cojones era ese chico y esa mierda que tenía en la cabeza?
Etsu se llevó la mano al mentón, dubitativo. Ahora tenían a un tipo en medio, indispuesto a dejarles entrar. Pero tenían que entrar, ¿no? Miró a su hermano, que tenía su misma apariencia, y volvió la mirada hacia el supuesto Inuzuka. Lo tenía claro, patada al mentón y punto. O se apartaba, o le apartaba.
Sin embargo, fue quizás mas lento en actos que en pensamientos. Para cuando lo tuvo claro, y comenzó a moverse poco a poco —aprovechando su gran cualidad para pasar desapercibido— todo su plan se fue al traste. Aparecieron la representante de Ame, y el representante de su propia aldea, Yubiwa. Anunciaron que iban a entrar al hospital, y sin mas proceder, la mujer de Amegakure lo hizo. Sin mas, como quien pasea por su casa. El genin de Uzu ni se atrevió a intentar detenerla, obvio. Tras los de Kusa, apareció Datsue, quien sentenció su aparición preguntando al otro si estaba bien. Etsu chasqueó la lengua, aún enfadado con Datsue.
«Maldito Uchiha...»
Cerró los puños, y su mirada descaradamente mostraba sus sentimientos hacia él. Sin embargo, Yubiwa había aclarado que la misión del equipo improvisado de genins de Kusa había cumplido ya con su función. Todo acababa allí para ellos...
¿O no?
Etsu dejó escapar un suspiro, e intentó tranquilizarse. Pero el llamado Nabi no pudo callar su boquita, no. Tuvo que hacer un inngenioso comentario sobre las pobladas cejas de Yubiwa, delante suya y de sus genin. El Inuzuka miró al otro Inuzuka, obviamente enfadado.
—Controla tus modales, burdo intento de Inuzuka —advirtió al chico.
Pero para su sorpresa, no fue el único que tuvo malos modales, no señor. Uno de sus propios compañeros —una maldita araña— sobre la cabeza de uno de éstos, para ser mas concreto. Tuvo la misma insolencia que el de Uzu, ni mas ni menos. Era absurdo, y aunque el chico se disculpó, seguía siendo absurdo...
¿Quién cojones era ese chico y esa mierda que tenía en la cabeza?
~ No muerdas lo que no piensas comerte ~