6/09/2018, 00:21
La caballería llego a su ritmo. O mejor dicho, al mio. Para estar en mal estado e incluso heridos, tanto Datsue como Eri se movían mucho mas rápido que yo. La experiencia, ¿pero que esperaban? Ni siquiera habia logrado completar una maldita misión, pero oye, allí me tenían, como un buen soldado, defendiendo a la villa. O al menos, intentándolo. Y a todo esto, parecía que yo era el único en todo el lugar que todavía no sabia que mierdas estaba pasando.
Al parecer los peces gordos de las otras aldeas habían llegado justo antes que nosotros, y uno de ellos, el de kusagakure, estaba plantado frente a la puerta del hospital, mientras que el chico al que llamaban Nabí, estaba ahí, conteniendolos a todos para que no entraran junto a su valiente compañero peludo. Y nosotros tres, por la retaguardia. Y aun así, nuestro numero era mucho menos. Los de Kusagakure, contando al tio del perro que era muy parecido al de Nabi, eran seis. Nosotros, contando al perro, eramos cinco. Aunque si hacíamos bien las mates, yo solo contaba como media, pues todos aquellos, no solo mas informados que yo de la situación, parecían mucho mas fuertes.
Pese a las palabras de Nabi, puse la mano sobre la empuñadura de la espada, quedándome justo a la izquierda de Datsue, a la espera de que alguien se moviera o hiciese algo. Era una situación realmente tensa, pero no pensaba bajar la guardia por nada y si tenia que intentar cortarle la cabeza a un kusajin que se pasase de la raya, que así fuera. Y digo intentar por que, como ya he mencionado, todos ellos parecían estar a un nivel muy superior al mio.
Al parecer los peces gordos de las otras aldeas habían llegado justo antes que nosotros, y uno de ellos, el de kusagakure, estaba plantado frente a la puerta del hospital, mientras que el chico al que llamaban Nabí, estaba ahí, conteniendolos a todos para que no entraran junto a su valiente compañero peludo. Y nosotros tres, por la retaguardia. Y aun así, nuestro numero era mucho menos. Los de Kusagakure, contando al tio del perro que era muy parecido al de Nabi, eran seis. Nosotros, contando al perro, eramos cinco. Aunque si hacíamos bien las mates, yo solo contaba como media, pues todos aquellos, no solo mas informados que yo de la situación, parecían mucho mas fuertes.
Pese a las palabras de Nabi, puse la mano sobre la empuñadura de la espada, quedándome justo a la izquierda de Datsue, a la espera de que alguien se moviera o hiciese algo. Era una situación realmente tensa, pero no pensaba bajar la guardia por nada y si tenia que intentar cortarle la cabeza a un kusajin que se pasase de la raya, que así fuera. Y digo intentar por que, como ya he mencionado, todos ellos parecían estar a un nivel muy superior al mio.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)