6/09/2018, 03:44
Datsue acabó por romper cualquier límite de seguridad y se acercó, cual serpiente, hasta Kaido. Sólo entonces le susurró en complicencia su último comodín. El as que tenía que funcionar, dado el riesgo que conllevaba la revelación de aquel funesto acontecimiento.
»Ya desobedecí la orden directa de un Uzukage una vez. Uzumaki Zoku, ¿te suena su nombre? Dices que nuestra ley de vida es obedecer, pero si fuese así, Kaido, si fuese así… aquel hijo de puta todavía tendría el sombrero de Kage. No… Yo soy más que eso —¿realmente lo era?—. Y tú también.
Kaido no contestó, al menos no inmediatamente. Tan sólo miró perplejo a los ojos de Datsue —era, quizás, la primera vez que lo hacía desde aquella ocasión en las Rocas ancestrales—. y mantuvo un agónico silencio mientras se retraía parsimoniosamente de él, y de su revelación.
Sus manos, también, sostuvieron la cabeza de Daruu y la acomodaron para que estuviera boca arriba. Había que detenerle ese sangrado constante.
Tras unos segundos que parecieron eternidad, Datsue lo vio. Vio el ademán de un Kaido menos férreo que hacía un par de segundos y que cuyos labios tenían toda la intención de contestar. Sin embargo, antes de que el gyojin pudiera decir nada; alguien les interrumpió...
Dejando así la duda mortal de si su poder de convencimiento había hecho mella en él. De si había logrado con ello salvar la vida de Inoue Keisuke.
»Ya desobedecí la orden directa de un Uzukage una vez. Uzumaki Zoku, ¿te suena su nombre? Dices que nuestra ley de vida es obedecer, pero si fuese así, Kaido, si fuese así… aquel hijo de puta todavía tendría el sombrero de Kage. No… Yo soy más que eso —¿realmente lo era?—. Y tú también.
Kaido no contestó, al menos no inmediatamente. Tan sólo miró perplejo a los ojos de Datsue —era, quizás, la primera vez que lo hacía desde aquella ocasión en las Rocas ancestrales—. y mantuvo un agónico silencio mientras se retraía parsimoniosamente de él, y de su revelación.
Sus manos, también, sostuvieron la cabeza de Daruu y la acomodaron para que estuviera boca arriba. Había que detenerle ese sangrado constante.
Tras unos segundos que parecieron eternidad, Datsue lo vio. Vio el ademán de un Kaido menos férreo que hacía un par de segundos y que cuyos labios tenían toda la intención de contestar. Sin embargo, antes de que el gyojin pudiera decir nada; alguien les interrumpió...
Dejando así la duda mortal de si su poder de convencimiento había hecho mella en él. De si había logrado con ello salvar la vida de Inoue Keisuke.