6/09/2018, 16:58
Después de todo el lío que se había montado, la calma llegó a ellos. El asunto se había zanjado, así lo había dicho Yubiwa. Era hora de volver a casa. Tras una palmadita en la espalda (tuvo la tentación de apartarse, pero supo que no era buena idea), Juro dejó atrás todo lo que había pasado.
No había disfrutado. Se sentía tenso y frustrado. Sentía como las relaciones con las demás aldeas pendían de un hilo muy fino, y como se habían visto obligados a pelear por el error de unos y otros.
Suspiró. ¿Por qué era tan dificil todo?
— Hora de macharse. Nabi-san, Eri-san, ¡Nos vemos! — dijo Juro. No supo si ellos llegarían a llamarle alguna vez amigo después de todo lo que había pasado, pero no quería pensarlo. En ese momento, no tenía fuerzas para nada.
Miró a sus compañeros. Daigo, un maldito loco que al menos, era leal a sus compañeros y de buen corazón. Yota, en quién confiaba realmente, a pesar de su lengua afilada y su mala leche. Y... el otro, que ni conocía.
« Deberíamos empezar arreglando eso »
— Juro, Daigo y... esto... Inuzuka no sé qué, ¿Os veniis o qué?
— ¡Si, nos vamos! — Después, se volvió hacia Etsu —. Inuzuka-san, ¿verdad? No nos han presentado, y menuda locura después de todo lo que ha pasado. Soy Eikyu Juro. ¿Cómo te llamas?
Le tendió la mano, en un gesto amistoso. Después, se volvió hacia los demás.
— ¡Casi me da un infarto después de todo lo que ha pasado! ¿Os lo podéis creer? En menudo lío nos hemos metido — suspiró, observando como Yota peleaba con su araña —. Solo espero que lleguemos sin más peleas al barco.
No había disfrutado. Se sentía tenso y frustrado. Sentía como las relaciones con las demás aldeas pendían de un hilo muy fino, y como se habían visto obligados a pelear por el error de unos y otros.
Suspiró. ¿Por qué era tan dificil todo?
— Hora de macharse. Nabi-san, Eri-san, ¡Nos vemos! — dijo Juro. No supo si ellos llegarían a llamarle alguna vez amigo después de todo lo que había pasado, pero no quería pensarlo. En ese momento, no tenía fuerzas para nada.
Miró a sus compañeros. Daigo, un maldito loco que al menos, era leal a sus compañeros y de buen corazón. Yota, en quién confiaba realmente, a pesar de su lengua afilada y su mala leche. Y... el otro, que ni conocía.
« Deberíamos empezar arreglando eso »
— Juro, Daigo y... esto... Inuzuka no sé qué, ¿Os veniis o qué?
— ¡Si, nos vamos! — Después, se volvió hacia Etsu —. Inuzuka-san, ¿verdad? No nos han presentado, y menuda locura después de todo lo que ha pasado. Soy Eikyu Juro. ¿Cómo te llamas?
Le tendió la mano, en un gesto amistoso. Después, se volvió hacia los demás.
— ¡Casi me da un infarto después de todo lo que ha pasado! ¿Os lo podéis creer? En menudo lío nos hemos metido — suspiró, observando como Yota peleaba con su araña —. Solo espero que lleguemos sin más peleas al barco.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60