6/09/2018, 17:07
El jōnin negó con la cabeza, escupiendo luego un gargajo amarronado por algunas fibras de tabaco que se le habían colado en la boca.
—Meh, hace falta mucho más para matar a Uchiha Akame de Uzushiogakure —masculló, pero lo cierto era que aquello había estado cerca. Demasiado cerca. «Las putas hojas ocultas»—. Al tipo se le fue la puta flapa, no tiene más. Seguramente ni siquiera me quede cicatriz... Últimamente todas mis heridas se curan a la perfección, y jodidamente rápido.
«Concretamente, desde que...»
Entonces Datsue dijo algo, y su Hermano tuvo que mirarle a los ojos. «¿No estará sugiriendo que...?» El más joven de los Hermanos del Desierto era todo un as del Fuuinjutsu, pero de ahí a poder sellar una Bijuudama tan potente como la que Ayame había disparado... Sólo de pensar en un poder tal, a Akame se le erizaban los vellos de la nuca. No sabía si de miedo o de excitación.
—Calla, calla —dijo al fin, como queriendo restarle importancia al asunto—. Suerte que todo ha terminado como ha terminado. Hanabi-sama me contó que la tal Shanise rompió personalmente el Pacto cuando me llevé a la jinchuuriki del Estadio —Akame se encogió de hombros—. Si te soy sincero, me lo imaginaba. Por eso le puse los grilletes a Daruu y me los llevé a ambos al hospital.
Todavía se podía intuir la duda en su voz, aunque el Uchiha intentó que no se notara.
—Tendrías que haber visto a Eri, por cierto. Rápida y decidida, ¡bam! Sin ella, no sé qué cojones hubiésemos hecho —«matar a la jinchuuriki».
—Meh, hace falta mucho más para matar a Uchiha Akame de Uzushiogakure —masculló, pero lo cierto era que aquello había estado cerca. Demasiado cerca. «Las putas hojas ocultas»—. Al tipo se le fue la puta flapa, no tiene más. Seguramente ni siquiera me quede cicatriz... Últimamente todas mis heridas se curan a la perfección, y jodidamente rápido.
«Concretamente, desde que...»
Entonces Datsue dijo algo, y su Hermano tuvo que mirarle a los ojos. «¿No estará sugiriendo que...?» El más joven de los Hermanos del Desierto era todo un as del Fuuinjutsu, pero de ahí a poder sellar una Bijuudama tan potente como la que Ayame había disparado... Sólo de pensar en un poder tal, a Akame se le erizaban los vellos de la nuca. No sabía si de miedo o de excitación.
—Calla, calla —dijo al fin, como queriendo restarle importancia al asunto—. Suerte que todo ha terminado como ha terminado. Hanabi-sama me contó que la tal Shanise rompió personalmente el Pacto cuando me llevé a la jinchuuriki del Estadio —Akame se encogió de hombros—. Si te soy sincero, me lo imaginaba. Por eso le puse los grilletes a Daruu y me los llevé a ambos al hospital.
Todavía se podía intuir la duda en su voz, aunque el Uchiha intentó que no se notara.
—Tendrías que haber visto a Eri, por cierto. Rápida y decidida, ¡bam! Sin ella, no sé qué cojones hubiésemos hecho —«matar a la jinchuuriki».