6/09/2018, 17:58
El jōnin bajó la mirada, claramente avergonzado, mientras de repente ponía mucha atención en una hoja seca que había caído junto a su bota derecha.
—Llevaba una hoja oculta en la muñeca. Se... Bueno, se me olvidó registrarle —admitió finalmente, rojo de vergüenza e ira contra sí mismo—. Un error imperdonable con estos pisacharcos... No volverá a suceder.
Luego le pegó otra buena pitada al cigarrillo, camuflando un bufido molesto al expulsar el humo. Cuando Datsue le aseguró que había tomado la decisión adecuada, Akame le agradeció con una media sonrisa y una inclinación de cabeza. Nunca antes había dudado tanto de su propia capacidad para juzgar una situación; pero aquel posible resbalón todavía no se le iba de la mente.
—No hace falta que me lo jures —respondió el Uchiha cuando su compadre alabó a Eri—. Espero que, a pesar de todo, le den el chaleco. Porque esa es otra, ¿qué crees que va a pasar con el Examen?
Aquella era una cuestión que, por la urgencia de otros asuntos, probablemente nadie se había planteado. Pero capeado el temporal, en algún momento habría que volver a la rutina; y eso implicaba decidir sobre los participantes que se habían presentado al Examen de Ascenso a Chuunin. Akame sabía que muchos habían trabajado demasiado duro como para conformarse con un "lo sentimos, vuelva el año que viene". «¿Habrá siquiera "año que viene"...?»
La pregunta —indiscreta—de Datsue le devolvió a la realidad. Akame le dió otra calada a su tabaco mientras reflexionaba sobre la respuesta. Seguían siendo la dupla de los Hermanos del Desierto, por muchas dificultades que hubiesen atravesado. ¿Debía contárselo?
—No —dijo finalmente—. Tengo que hacerme una imagen mental muy clara de a dónde quiero ir, así que necesito haber estado anteriormente en ese lugar... —titubeó—. Bueno, creo que con haberlo visto también me bastaría.
Después, correspondió a Datsue.
»¿De qué va la técnica de tu Mangekyō Izquierdo?
—Llevaba una hoja oculta en la muñeca. Se... Bueno, se me olvidó registrarle —admitió finalmente, rojo de vergüenza e ira contra sí mismo—. Un error imperdonable con estos pisacharcos... No volverá a suceder.
Luego le pegó otra buena pitada al cigarrillo, camuflando un bufido molesto al expulsar el humo. Cuando Datsue le aseguró que había tomado la decisión adecuada, Akame le agradeció con una media sonrisa y una inclinación de cabeza. Nunca antes había dudado tanto de su propia capacidad para juzgar una situación; pero aquel posible resbalón todavía no se le iba de la mente.
—No hace falta que me lo jures —respondió el Uchiha cuando su compadre alabó a Eri—. Espero que, a pesar de todo, le den el chaleco. Porque esa es otra, ¿qué crees que va a pasar con el Examen?
Aquella era una cuestión que, por la urgencia de otros asuntos, probablemente nadie se había planteado. Pero capeado el temporal, en algún momento habría que volver a la rutina; y eso implicaba decidir sobre los participantes que se habían presentado al Examen de Ascenso a Chuunin. Akame sabía que muchos habían trabajado demasiado duro como para conformarse con un "lo sentimos, vuelva el año que viene". «¿Habrá siquiera "año que viene"...?»
La pregunta —indiscreta—de Datsue le devolvió a la realidad. Akame le dió otra calada a su tabaco mientras reflexionaba sobre la respuesta. Seguían siendo la dupla de los Hermanos del Desierto, por muchas dificultades que hubiesen atravesado. ¿Debía contárselo?
—No —dijo finalmente—. Tengo que hacerme una imagen mental muy clara de a dónde quiero ir, así que necesito haber estado anteriormente en ese lugar... —titubeó—. Bueno, creo que con haberlo visto también me bastaría.
Después, correspondió a Datsue.
»¿De qué va la técnica de tu Mangekyō Izquierdo?