6/09/2018, 21:05
Ayame pudo percibirlo incluso antes de que sucediera. Sintió la tensión en el brazo de Shanise, que sostenía un pomo a medio girar, subiendo por su antebrazo hasta su hombro y extendiéndose por todo su cuerpo. Sintió su ira vibrando en cada poro de su piel. Y sintió miedo.
—¿Recuerdas cuando te dije que eras una ninja de Amegakure y no sólo un jarrón? —preguntó—. ¿Qué crees que hacía Daruu inconsciente y esposado? Sólo planeaban tenerte de rehén, Amenokami sabe para qué. Como un objeto con un chakra enorme dentro.
—Pero...
—Tú no sabes lo que ha pasado aquí, y no puedes entender la situación —la cortó la Jōnin, tajante como el filo de su katana—. Volverás al barco conmigo, y no te separarás ni un milímetro de mi hasta que lo hagas.
—¡Pero...!
—Es una orden.
Ya estaba. Las palabras mágicas. Las palabras que la ataban como la genin que era a su superiora. Ayame, alicaída, dejó caer los hombros con un pesado nudo en el pecho.
—Sí, Shanise-senpai... —accedió al fin, a regañadientes. Sin embargo, antes de salir a toda prisa necesitaba hacer una última pregunta cuya respuesta de verdad necesitaba saber—. Shanise-senpai... cuando... cuando perdí el control... Hubo... ¿Hubo... heridos...? ¿Hubo...?
«¿"Muertos"?» Fue su mente la que completó las palabras que sus labios no se atrevieron siquiera a formular.
—¿Recuerdas cuando te dije que eras una ninja de Amegakure y no sólo un jarrón? —preguntó—. ¿Qué crees que hacía Daruu inconsciente y esposado? Sólo planeaban tenerte de rehén, Amenokami sabe para qué. Como un objeto con un chakra enorme dentro.
—Pero...
—Tú no sabes lo que ha pasado aquí, y no puedes entender la situación —la cortó la Jōnin, tajante como el filo de su katana—. Volverás al barco conmigo, y no te separarás ni un milímetro de mi hasta que lo hagas.
—¡Pero...!
—Es una orden.
Ya estaba. Las palabras mágicas. Las palabras que la ataban como la genin que era a su superiora. Ayame, alicaída, dejó caer los hombros con un pesado nudo en el pecho.
—Sí, Shanise-senpai... —accedió al fin, a regañadientes. Sin embargo, antes de salir a toda prisa necesitaba hacer una última pregunta cuya respuesta de verdad necesitaba saber—. Shanise-senpai... cuando... cuando perdí el control... Hubo... ¿Hubo... heridos...? ¿Hubo...?
«¿"Muertos"?» Fue su mente la que completó las palabras que sus labios no se atrevieron siquiera a formular.