7/09/2018, 00:14
Ambos aceptaron acompañarme, lo cual fue nuevo para mi. Gente haciéndome caso a mi, sin duda, estaba evolucionando como shinobi, y como persona, tal vez, y solo tal vez, la gente empezaría a hacerme caso una vez al año. ¿O se habían alineado los planetas? ¿La casi guerra había debilitado la maldición que pesaba sobre mi espalda?
En cualquier caso, lideré el camino andando a una velocidad más bien rápida pero sin llegar a correr. Tenía algo de ansiedad post-casi-pelea, pero definitivamente no iba a ponerme de nuevo a correr para arriba y para abajo de tejado en tejado como un loco. Eso lo reservaba para cuando tenía que parar a genins de otras villas sin un solo gramo de conciencia, nunca pensé que Juro fuese así. Bueno, sí, lo pensé un par de veces cuando el cabrón ni se dignó a visitarme. Da igual, ahora, en momentos así, es cuando ves de qué pasta está hecha la gente.
Kusagakure me había decepcionado. A pesar de las bromas de Datsue y de las mías propias, siempre me lo tomé como lo que eran, bromas, falsedades exageradas para tener una buena metáfora a mano cuando se necesita. Amegakure solo había confirmado lo de siempre, casi todos los amenios que había conocido estaban grillados, que no eran muchos, pero sí demasiados. Aotsuki Ayame casi revienta mi villa y la idea de Amedama Daruu fue abrazarla para que no se sintiese sola o algo.
En general, las relaciones exteriores se habían ido a tomar por culo. Y antes de lo esperado estábamos en la puerta del edificio del Uzukage y Akame y Datsue estaban a punto de besarse sosteniendo cada uno un cigarrillo. Posiblemente una de las imágenes más asquerosas que uno podía ver, oler o simplemente imaginar.
— ¿Pero qué coño está pasando aquí?
Hablar de forma un tanto desquiciada se estaba quedando grabado a fuego en mi cerebro ya, el día había sido muy largo, el tabaco olía muy mal y los Hermanos del Desierto estaban en pleno incesto. Ese día no paraba de mejorar.
En cualquier caso, lideré el camino andando a una velocidad más bien rápida pero sin llegar a correr. Tenía algo de ansiedad post-casi-pelea, pero definitivamente no iba a ponerme de nuevo a correr para arriba y para abajo de tejado en tejado como un loco. Eso lo reservaba para cuando tenía que parar a genins de otras villas sin un solo gramo de conciencia, nunca pensé que Juro fuese así. Bueno, sí, lo pensé un par de veces cuando el cabrón ni se dignó a visitarme. Da igual, ahora, en momentos así, es cuando ves de qué pasta está hecha la gente.
Kusagakure me había decepcionado. A pesar de las bromas de Datsue y de las mías propias, siempre me lo tomé como lo que eran, bromas, falsedades exageradas para tener una buena metáfora a mano cuando se necesita. Amegakure solo había confirmado lo de siempre, casi todos los amenios que había conocido estaban grillados, que no eran muchos, pero sí demasiados. Aotsuki Ayame casi revienta mi villa y la idea de Amedama Daruu fue abrazarla para que no se sintiese sola o algo.
En general, las relaciones exteriores se habían ido a tomar por culo. Y antes de lo esperado estábamos en la puerta del edificio del Uzukage y Akame y Datsue estaban a punto de besarse sosteniendo cada uno un cigarrillo. Posiblemente una de las imágenes más asquerosas que uno podía ver, oler o simplemente imaginar.
— ¿Pero qué coño está pasando aquí?
Hablar de forma un tanto desquiciada se estaba quedando grabado a fuego en mi cerebro ya, el día había sido muy largo, el tabaco olía muy mal y los Hermanos del Desierto estaban en pleno incesto. Ese día no paraba de mejorar.
—Nabi—
![[Imagen: 23uv4XH.gif]](https://i.imgur.com/23uv4XH.gif)